|
ii
Mis amigos me dicen
que hay millones de mujeres
tele-transportando sus cinturas
infinitas por el Universo.
Que hay, o debe de haber,
cientos de ellas que darían
cuarto y mitad de vida
por conocer a alguien como yo.
Porque, según ellos, al parecer,
soy un hombre bueno,
tengo cierto atractivo,
soy simpático, divertido
e incluso habría alguien por ahí
dispuesta a confesar
que también ideal amante.
Lo hacen sólo por animarme,
bien es cierto, y continúan.
Me aconsejan que la olvide,
que me rehaga de sus noches,
etcétera.
El problema es
que no me resigno,
digo que sí,
que tienen razón,
que me harta ese arte
sutil de marear tan suyo,
que agacho la cabeza
al compás de sus mentiras.
El problema es
que ha vuelto
el invierno a mi cama,
más frío y crudo que nunca;
que el otoño se instala mis días,
y que sólo tú,
sólo hay un tú.
ANGEL MANUEL GOMEZ ESPADA
De: Metamorfosis del huésped
|